De a pedacitos, y en un orden que tenga sentido.
Un solo servicio, dividido en tres fases. No son opciones entre las que elegís: es un camino, y cada fase se define con lo que encontró la anterior.
Empezar por la Radiografía Por WhatsApp. Sin compromiso.Se entra por la Fase 1. Siempre.
No es una condición comercial para venderte más. Es que no se puede entregar bien de otra forma: ordenar procesos sin haber entendido cómo funciona la empresa de verdad, o automatizar sobre un proceso que nadie mapeó, produce trabajo que se cae a los tres meses.
Por la misma razón no cotizo el trayecto completo de entrada. El alcance de cada fase se define con lo que encontró la anterior. Cotizarte la Fase 3 antes de hacer la 1 sería adivinar, y te lo estaría cobrando.
Radiografía del negocio
Antes de cambiar nada, entender qué está pasando. Entrevisto a fondo, miro los procesos como funcionan de verdad —no como dice el manual— y reviso los números que existan, sean los que sean.
- Una entrevista con vos, de 60 a 90 minutos, sin filtros: los problemas que se ven y los que no se dicen.
- Dos o tres entrevistas con referentes de área, sin vos presente. El equipo sabe cosas que no siempre llegan arriba.
- Mapeo de los procesos críticos y de dónde se traba la operación.
- Revisión de la información de gestión disponible.
- Un informe con el diagnóstico y una hoja de ruta priorizada: qué atacar, en qué orden y por qué.
- Una reunión para recorrer los hallazgos y decidir qué sigue.
Puesta en Orden
Acá se construye lo que la Radiografía encontró desordenado. Son dos frentes distintos y se contratan por separado: la Radiografía dice cuál necesita tu empresa, o si necesita los dos.
Procedimientos escritos que alguien puede seguir sin preguntarte, responsabilidades claras sobre quién decide qué, y las herramientas que sostienen eso en el día a día.
Un plan de cuentas de gestión que refleje tu negocio, flujo de fondos, y un estado de resultados que puedas leer todos los meses y entender sin un contador al lado.
Puesta en Marcha
Recién acá entra la tecnología, y solo donde corresponde: sobre un proceso que las fases anteriores ya ordenaron. El objetivo es que funcione sin que vos estés encima.
Una entidad principal, un rol, sin migración de datos. Para cuando el problema es que algo vive en una planilla que se rompe.
Varias tablas relacionadas, permisos por rol y migración de lo que ya tenés cargado.
Un agente entrenado sobre tu proceso, para tareas que hoy consumen horas de alguien. La suscripción de la plataforma va a nombre tuyo: la herramienta es tuya, no mía.
Automatizar un proceso desordenado solo consigue que el desorden ocurra más rápido.
Por eso la tecnología es la Fase 3 y no la Fase 1.
Al cerrar cada fase, elegís vos.
Ninguna fase te obliga a la siguiente. Cuando termina una, tenés tres caminos y los tres son legítimos:
- Seguís. Pasamos a la fase siguiente, con el alcance definido por lo que acabamos de encontrar.
- Te quedás con lo hecho. Lo entregado es tuyo y funciona solo. No hay nada que devolver ni que mantener conmigo.
- Pausás. Retomás cuando la empresa esté en mejor momento. No genera ningún cargo.
Si querés que siga cerca, hay forma.
Solo para quienes ya hicieron un proyecto. No se contrata suelto, porque sin haber trabajado juntos no tengo el contexto para que sirva.
Mantenimiento y ajustes de lo que construimos en la Fase 3.
Seguimiento, corrección y mejora del agente en producción.
Una instancia fija por mes para revisar cómo viene la gestión y decidir los próximos pasos con alguien que ya conoce la empresa por dentro.
Todo empieza por la Radiografía.
Escribime por WhatsApp y contame en tres líneas cuál es tu empresa, cuántos son y qué te gustaría resolver. Si tiene sentido avanzar, coordinamos una charla de 45 minutos y ahí hablamos de plazos y de números.
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